lunes, 27 de octubre de 2008

La teoría del payaso

Estuve el fin de semana escribiendo sobre un tema apasionante y que genera muchas discusiones; sin embargo, no pude terminarlo pensando en un correo electrónico que una vez compartí con un amigo muy querido, que por circunstancias de la vida creo que lo único que nos une es un “click” ocasional; y quise compartirlo con ustedes y no porque esa sea mi situación actual (algún momento lo fue) más bien sentí nostalgia por ese amigo con quien compartimos muchas cosas y miles de correos pero que este que les presento a continuación es uno de los que más recuerdo…

“Este es uno de esos correos en los que tengo la certeza de que quiero decirte pero no sé cómo decirte, el cansancio me delata…. El cuerpo pide pelo…. Pues bueno esta es una respuesta a “tus solicitudes” ante “la decisión”…. Las palabras me faltan… que puedo decirte que no sepas!!!
A veces pienso que yo soy la única que pretende hacerse tonta cuando nadie lo cree… Que difícil es explicar cuando se sabe que el receptor lo sabe todo!!! Me encuentro en una etapa difícil, hay cosas que sé que debo confrontar y que de ello dependen mis siguientes pasos, si, en lo personal y en lo laboral. En lo personal te lo he confiado (no sé por qué se me hace más fácil hablar de lo personal con vos que de lo laboral!!), en lo laboral, me siento atrapada, la misma sensación de cuando tenés pareja y sabes que las cosas deben terminar antes que se convierta en caos. Desde tu perspectiva puede ser que el panorama se perciba diferente… desde la mía el panorama simplemente ya me aburrió!!!… (Cómo decirlo para que no suene a berrinche!). Existen personas que tenemos el arte de sumisión muy arraigado, el arte de la cortesía y prestancia y por esta razón nos prestamos a jugar lo que a todos nos gusta jugar, al gato y al ratón, a sabiendas de que personas como yo, siempre seremos el ratón… Creo que es por esta razón por la que constantemente quiero cambiar de escena, con la esperanza que en algún momento yo pueda ser el gato…..

Seré mas concreta (sé que tenés viaje mañana, INAP que hacer, entre otras cosas)…Bien dice el dicho “como te ven te tratan”, si quieres que la gente te reconozca como payaso, ponte el traje y la nariz y todos pensarán que realmente lo eres… El punto es que en algún momento pensé que podía dejar de representar este personaje, pero lejos de tener la oportunidad de ocupar los puestos vacantes o por lo menos ser la suplente en lo que se encontraba al personaje ideal fue más cómodo que siguiera interpretando el payaso porque ya me sabía el papel y porque realmente la gente cree que soy un payaso. Pues ese payasito se cansa de demostrar alegría (porque ese es su papel!) y cuando quiere llorar, gritar o simplemente mostrar descontento simplemente no se lo permite (él, por supuesto) porque sino la gente piensa que es un “payasito” triste, enojado, deprimido, pero a la final… eso… sigue siendo el payasito, lo único que cambia es el adjetivo.

De quien es la culpa, yo lo sé, del payasito por supuesto, que no ha tenido la determinación de plantarse y solicitar, demostrar que puede actuar como domador, mago o trapecista. Pero este payasito siempre recurre al camino más fácil y es cambiarse de circo, con la esperanza de empezar como nadie para convertirse en un…. payasito….con sólo el hecho de querer disfrutar este intervalo entre no ser nadie y ser un PAYASO. Pues este es el punto en el que está este payaso, en el que sigue siendo payaso pero con apellidos cada vez más deteriorados. La gente le pide reír y el payaso solo sabe llorar… La gente le pide sus mejores chistes y el payaso se volvió amnésico… La gente le pide sus mejores trucos y el payasito se delata ante su público. Que le queda a este payaso más que de tratar de buscar algún circo en donde los payasos abunden y estén necesitados de un trapecista? Mientras el payasito tenga esta esperanza verá que no es tan malo haber sido un payaso y que el haber logrado risas le permitirá aprender a sonreír… Qué más da que el trabajo de trapecista le dure tan poco, siempre podrá decir que fue un payaso que se volvió trapecista…

Esa es la esperanza de este payaso….”

viernes, 17 de octubre de 2008

EL PODER DEL CLICK

No quisiera presentar este blog como muchos en donde se menciona que siempre ha habido interés por escribir o bien que de alguna manera quiero inmortalizar mis pensamientos… De hecho ese primer “no” simplemente no me convence. Iniciemos de nuevo: Si analizamos el “click” es una poderosa herramienta que ha venido a suplir muchas de las estrategias del hombre para poder relacionarse con otras personas; por ejemplo, justo en este momento diste un “click” para ingresar a esta página, puedes conocerme o no pero el “click” te abrió esa puerta de acceso a mis pensamientos; por otro lado, con un “click” puedes solicitar ser amigo de alguien sin que lo hayas visto con anterioridad; das un “click” y te basta para mandar por un tubo a quien ya no te agrada; con un “click” puedes terminar sesiones cuando te aburres o te exaltas o te ocupas ; con el “click” puedes comprar regalos, mandar flores, mensajes, tarjetas, enviar besos, abrazos, sonrisas, gruñidos, guiños o cualquier emoción, no importando si eres tímido o extrovertido… a la final el “click” aguanta con todo... El “click” te puede remitir al mundo irreal de las personas creado con el fin de mercadearse… te envía a fotos filtradas tomadas desde el mejor ángulo obviando aquellos poco privilegiados, aquellas que son dignas de publicarse y que no ocasionarán ningún perjuicio más que entretenerte; un segundo “click” y obtienes información de su perfil creada para agradarte, compartiéndote lo que tú quieres leer, lo que tú quieres saber, la información que tú esperas encontrar y como tú la quieres encontrar… “click” entras a ese gran simulacro de vida social virtual que ha desplazado todo el cortejo de pareja y de amistad, que ha suplido todas esas sesiones presenciales para lograr conocer hasta el más mínimo detalle de las personas, esas sesiones que permite exponerte hacia los demás para que pueda formarse un vínculo real… el “click” ha suprimido el esfuerzo de salir de tu casa, movilizarte, caminar por horas buscando algo especial para esa persona especial; el “click” proporciona la comodidad de dar acceso a las personas a la hora que tú lo quieres, por el tiempo que tú decidas y en los momentos que a ti se te antoje. El “click” te permite tener relaciones más duraderas porque puedes irte de cualquier conversación o discusión argumentando estar en reunión, quedarte sin conexión o simplemente fingir que no recibiste los mensajes; además te ayuda a disimular tu enojo con una sonrisa, a ocultar el llanto con un guiño a mandar besos o abrazos a quien tú decidas sin tener la necesidad o la gana de hacerlo; simplemente te evita los conflictos, que se te arrugue la cara ante cualquier expresión facial y al intercambio de fluidos con cualquier persona… el “click” te ayuda a crearte esa imagen perfecta de las personas resultado de las certeras estrategias de mercadeo establecidas por su autor… y con todo esto no quiero decir que el “click” sea una aberración a nuestra naturaleza, es simplemente que no debe convertirse en el único instrumento para relacionarse estando vigentes, aún, los métodos tradicionales para vincularnos, click! click!.