Luego de mucho tiempo de no poder terminar una publicación y de la cantidad de acontecimientos que me han desviado de la inspiración divina de poder escribir; hoy puedo decir, que justo en la hora del almuerzo esa inspiración fue tan fuerte que me ha hecho quedarme en la oficina simplemente para dar rienda suelta a ese impulso…
Este año, luego del ajetreado, experimental, ecléctico pero ilustrativo 2008 me he dado a la tarea de cerrar círculos y de hacer una limpieza exhaustiva de lo que ya no es para mí funcional y productivo. Todo surgió luego de una señal que recibí justo el día de mi cumpleaños y aunque no fue algo que hubiera estado descrito en mi lista de regalos me ha traído muchas consecuencias hasta el momento positivas; tuve la determinación de cerrar las fronteras a proveedores extranjeros; a suprimir a los proveedores nacionales que no respondían a los criterios mínimos de selección y decidí, después de toda esta reingeniería, que ya no escogería proveedores sino socios que al igual que yo, invirtieran, arriesgaran, ganaran o perdieran pero sobretodo que compartiéramos una visión.
Ahora, a pesar de la crisis mundial y de las posibles secuelas de los antiguos proveedores, tengo la esperanza que encontraré un socio con quien planeemos un proyecto en común, que acompañe en los buenos y malos momentos, que proponga alternativas, que trabaje hombro con hombro conmigo, que se esfuerce por cumplir nuestras metas pero que también podamos festejar y compartir los triunfos y no un simple proveedor que solo se enfoque en entregar el producto, recibir su pago y buscar más clientes.
