Luego de mucho tiempo de no poder terminar una publicación y de la cantidad de acontecimientos que me han desviado de la inspiración divina de poder escribir; hoy puedo decir, que justo en la hora del almuerzo esa inspiración fue tan fuerte que me ha hecho quedarme en la oficina simplemente para dar rienda suelta a ese impulso…
Este año, luego del ajetreado, experimental, ecléctico pero ilustrativo 2008 me he dado a la tarea de cerrar círculos y de hacer una limpieza exhaustiva de lo que ya no es para mí funcional y productivo. Todo surgió luego de una señal que recibí justo el día de mi cumpleaños y aunque no fue algo que hubiera estado descrito en mi lista de regalos me ha traído muchas consecuencias hasta el momento positivas; tuve la determinación de cerrar las fronteras a proveedores extranjeros; a suprimir a los proveedores nacionales que no respondían a los criterios mínimos de selección y decidí, después de toda esta reingeniería, que ya no escogería proveedores sino socios que al igual que yo, invirtieran, arriesgaran, ganaran o perdieran pero sobretodo que compartiéramos una visión.
Ahora, a pesar de la crisis mundial y de las posibles secuelas de los antiguos proveedores, tengo la esperanza que encontraré un socio con quien planeemos un proyecto en común, que acompañe en los buenos y malos momentos, que proponga alternativas, que trabaje hombro con hombro conmigo, que se esfuerce por cumplir nuestras metas pero que también podamos festejar y compartir los triunfos y no un simple proveedor que solo se enfoque en entregar el producto, recibir su pago y buscar más clientes.

2 comentarios:
El momento adecuado para escribir no es aquel en el que tengas tiempo o este planeado...es aquel en donde dejas a flote, no importando si es el lugar u hora, tus pensamientos, sentimientos...
Por experiencias vividas...recientemente siento que exactamente concuerdo con tu punto de vista...y yo...temo decir y aceptar que ya me canse de los proveedores...yo tambien quiero un socio pero para ello hay que seguir el camino de tu vida y en el mismo encontrarlo, NO buscarlo...lo que si, es que si se te presenta la oportunidad de conocer a ese posible socio, no dejes a un lado la oportunidad de descubrir esa posibilidad, de que llene los requisitos del perfil que buscas...
Qué bárbara maestra... completamente de acuerdo. No podemos vivir de proveedurías mediocres que nos arrastran a la mediocridad. Nuestra innata vocación a la trascendencia nos obliga a buscar en ese ser que nos acompañe el pedazo de nosotros que nos falta para poder llegar a Dios. Qué vivan las sociedades!
Publicar un comentario